lunes, 19 de noviembre de 2012

INSTAGRAM Y EL USO DE FILTROS EN EL FOTOPERIODISMO


Entre fines de 2010 y comienzo de 2011, cuando apenas Instagram comenzaba a hacerse popular, los fotoperiodistas de Estados Unidos participaron de un debate –que sigue hasta hoy– tras la publicación de imágenes desde Afganistán con un iPhone y el uso de una aplicación llamada Hipstamatic, que permite elegir en el teléfono el negativo por usar, el tipo de lente y flash. Pura tecnología.

INTERNET/Medios

Damon Winter, experimentado reportero gráfico de The New York Times, defendió el uso de su teléfono en el campo militar, pues le permitió acercarse a los protagonistas de manera más informal y menos deliberada, lo cual le dio cierta familiaridad con los soldados. También defendió el uso de la aplicación. Poco después tuvo que escribir un artículo para responder a los críticos que le cuestionaron haber sido reconocido con el tercer lugar en el Pictures of the Year International.

Para Nick Stern, fotógrafo, el uso de aplicaciones ofrece una realidad falsa. En un artículo furibundo para CNN renegó al constatar que una herramienta de menos de dos dólaresconvierte en fotógrafo de prensa a todo el mundo. Cuestionó a los medios que reportaban con smartphones y aplicaciones desde lugares como Siria, Egipto y Afganistán.
Richard Koci Hernández, ganador de dos premios Pulitzer y un Emy, no se cansa de decir que los teléfonos inteligentes y aplicaciones como Instagram, le han permitido conocer nuevos mundos. Ha subido cerca de mil fotos, en blanco y negro, que cautivan a sus más de 160,000 seguidores. Sus proyectos fotográficos desde el móvil son parte de sus lecciones para formar periodistas móviles.

El mexicano Federico Gama opina para Variedades desde Ciudad de México que Instagram consigue imágenes 'estándares' y manieristas. Pero no es tan severo: "Esta práctica (usar clichés preestablecidos) es y será utilísima para entender la naturaleza del medio fotográfico. De alguna manera, el Instagram está ayudando a producir y leer mensajes fotográficos. Ofrece una "alfabetización fotográfica". Una vez que pase la fiebre se apreciará mejor la fotografía y se tendrá mayor respeto al trabajo de los fotógrafos".
Destaca que los filtros no son nuevos, solo que antes lo hacían los expertos y ahora la tecnología permite emplearlos en apenas un clic. Sobre el debate ético, aclara que siempre que se hace una foto hay una elección –técnica o expresiva–, que es una forma de interpretar la realidad o de construir un mensaje visual. "Cada paso que da el fotógrafo puede ser una manipulación de la realidad", refiere.

Los que conocen los medios saben muy bien que los contenidos fotográficos se construyen, pero juegan con el aura de lo documental para escudar sus intereses. Estos filtros son como hacer fotos en blanco y negro, en color o en sepia, y que yo sepa nadie ha cuestionado a ningún fotógrafo de prensa por hacer fotos en blanco y negro, y, sin embargo, la realidad es en color o al menos así es como la percibimos nosotros. Realmente los filtros son muy simples y solo afectan en la forma y no en el contenido. Existen muchas otras cosas que afectan directamente los contenidos fotográficos en los medios y nadie las cuestiona, como por ejemplo la libertad que tienen los fotorreporteros de cubrir temas de manera independiente o qué tan responsables son de los mensajes fotográficos que se publican si ellos no escriben el pie de foto.

Gama cree que "si un fotógrafo es capaz de registrar una guerra con un iPhone y su discurso es congruente no nos queda más que aplaudirlo, porque en verdad está mil veces más limitado que el que hace el mismo trabajo con una cámara profesional que cuenta con muchísimos más filtros para interpretar la realidad a su manera y entera satisfacción".

La peruana Karen Zárate reconoce que la tecnología es un gran apoyo. Lo confirmó cuando ingresó con un iPhone al área de cuidados intensivos de un hospital. No usó ninguna aplicación. "Embellecer la foto no me pareció ético", dice, pero no deja de experimentar y probar aplicaciones como Hipstamatic. No le gusta Instagram y cree que el fotógrafo profesional puede hacer una buena foto hasta con un teléfono porque la cámara no hace al fotógrafo.

Martín Pauca, de NNFotógrafos de Perú, recalca que "sin la intención de contar historias y generar espacios de reflexión, el registro documental no logrará apelar a la memoria, ya que su impacto será fugaz". Opina que aplicaciones como Instagram para documentar denuncias periodísticas pueden no ser útiles.
El fotógrafo peruano Luis Iparraguirre  cree que Instagram podría servir al periodismo como cualquier otra red social, pues es conductora de información. "Al poder darle un plus estético a las fotografías convencionales, las personas sienten la necesidad de esforzarse por presentar un mejor producto fotográfico a sus seguidores y es allí donde nace el 'alma del fotógrafo'", expresa, sin mayor cuestionamiento.

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