domingo, 16 de enero de 2011

JOSE MARIA ARGUEDAS: CENTENARIO Y SIGLO XXI

Soc. Antonio Solís Tasaico/Docente de la Universidad Nacoional Pedro Ruiz Gallo de Lambayeque.


El 18 de enero -1911- nace en Andahuaylas por ello cumplirá su centenario de nacimiento José María Arguedas. La subcultura existencial-familiar marcará la esencia de escribidor de novela, cuento, ensayo sobre la cultura andina –dentro del mundo occidental-, que a su nacer se posesionaba en Perú, el capitalismo norteamericano –con personificación que hasta hoy prevalece en la memoria colectiva peruana: Bakus y Jonhstong-. Son momentos de apariciones conceptuales que Arguedas no vislumbró o intereso: la unidad de lo diverso, diferencia, distingos entre la cultural autóctona, milenaria, tenía que convivir con la occidental. Antes el capitalismo inglés, implementa sello que marcará la memoria del nuevo occidental del siglo XIX, y XX con los norteamericanos. Toda cultura tiene origen, esencia e importancia en la existencialidad del ser humano, aún la dominante de ese momento, y luego como perspectiva histórica, triste, dolorosa, injusta, cruel, cruenta, pero es la cultura de la historia que cambia –aún así-. Como el aniquilamiento de indios- pobladores del territorio norteamericano actual -autor: Thomas Jefferson. Ese distingo y actuar, el ser humano del siglo XXI, debe saber, conocer, distinguir.


Probablemente es el máximo intelectual andino, que privilegia la cultura de su origen que escribe, publica, sostiene, alimenta, incorpora, investiga, y adentrándose de ese mismo realismo y producto, con pasión, intersubjetividad, e interculturalidad peruana de hace 100 años. De sus andares por el Perú en búsqueda de insumos a sus obras, lo llevó a conocer Quito, Nueva York, París, reconociendo la grandiosidad de estas ciudades y del quehacer de esos hombres y su cultura tan propia. A dos de ellas le impactaron más: Quito, por su belleza y ternura, similitud a La Paz, a su propia cultura. A nueva York consideraba como obra de “ese hombre norteamericano”. Se desconcierta por no encontrar simbologías de cultura, que la representara, como la esencia y ternura que él concebía en su tierra natal, en Perú Profundo. Por ello, imaginaba, que este país, la ciudad rechazaba la ternura, que no aceptaba, que no conocieran la ternura humana. Nueva York –decía-, es un castillo de luces, un maremágnum, en el orden, estructuración del ciudadano norteamericano. Era como una gran mole de cemento apagada.


Pero la obra de JM, Arguedas apuntaba con mayor pofundidad al destino de inmigrante andino que desde el año 1940, llegó a Lima y principales ciudades costeras, en pos de “ese sueño andino” en éstos espacios geográficos, tiznados de la modernidad occidental-norteamericana, que nos enseñaron a cómo construir las casas: con living-room, garage, coca cola –para que todo vaya mejor-, y mejor si la compra era en Sears. La inmigración andina hizo desparecer pueblos, como Sondondo-Lucanas en Ayacucho; o Toroya de la provincia de Chalhuanca. Arguedas consideraba que la inmigración andina a la costa era el inicio de la muerte del Perú amado. La tierra, ciudadades se despueblan, se abandonaba, se secaba la tierra, descultivaba: El progreso del mundo occidental, era tentación satánica para inmigrar, y abandonar todo, -muchas veces- a cambio de nada. Vivir en pobreza, con limitaciones de servicios básicos: agua, desague, luz, infraestructura, parques, aire libre, pistas, veredas –que aún hoy no se supera en Perú-, con neopopulismo presidenciales en campaña ofrecen acabar con esta limitación –hoy repiten la misma promesa-, ofrecimiento contrario a la que preocupaba Arguedas.
Para el entendimiento del Perú de hoy, la obra de JM, Arguedas es probablemente el mejor referente para explicarnos lo que Perú, a peruanos de éstos 50 años transcurridos. Arguedas demuestra con sus herramientas teórica-metodológica-existencial, prolijidad intelectual este sueño de Perú 2011, a 10 de su bicentenario, con sus 30 millones de habitantes. Mencionaremos algunas obras como “Los rios profundos”, El zorro de arriba y el zorro de abajo”, “Todas las sangres”, “Agua”, “El Sexto”, “La Agonía de Rasu-Niti”, “Warma Kiyay”, “Yawar Fiesta”, “Dioses y hombres de Huarochirí”, “Katay y otros poemas”.

Algunos estudiosos e intelectuales no aceptan el suicidio -2.12.1969 (día de su muerte)-, considerando que la existencialidad humana, es más valiosa, con vida, donde el aporte, la creación hasra el último día de existencia. Niemeyer, arquitecto brasilero, creador de Brasilia, tiene 103 años, y sigue creando, construyendo, aportando, imaginando, escribiendo. UNA La Molina, homenajea, Arguedas en su campus, que otras universidades ignoran. Podríamos apelar a adagios populares latinoamericanos como: “Ánimo que la vida puede más” (que la muerte…).

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