miércoles, 22 de agosto de 2012

HUACA BANDERA: ÚLTIMO PALACIO DE LOS MOCHICAS


Se compone de conjuntos amurallados, rampas, tronos y murales de incalculable valor

La Región Lambayeque no deja de deslumbrar al mundo. Al valioso tesoro precolombino que se encuentra en los museos y los descubrimientos pre históricos que ponen en evidencia un equipo de arqueólogos, se suma el último Centro Ceremonial Mochica que se concentra en el Complejo Arqueológico “Huaca Bandera”, jurisdicción del Distrito de Pacora.

Se trata de 5 conjuntos amurallados con 2 plataformas. También se observa otro,  con una sola  plataforma que mantiene el patrón rígido  con un  corredor de acceso que permite llegar a la rampa principal.

Este impresionante Centro Ceremonial Mochica, se compone de un palacio que a su vez cuenta con una rampa principal de 60 metros de largo por 6 metros de ancho y, otra rampa de 40 metros de largo por 8 metros de ancho. La parte más alta de la plaza es de 10 a 12 metros, a cuyos lados se encuentran depósitos-almacenes de alimentos y bienes vinculados al área ceremonial y área administrativa. A su vez el Complejo Arqueológico contenía también altares internos como el mural polícromo de la fase Mochica Tardío (750 D.C.), así como áreas de control que permitía identificar a las personas que iban a acceder al Palacio.

El Señor Principal acompañado de la élite tenía su trono, desde donde presidía la ceremonia que se organizaba en su honor o para observar los sacrificios.

El Complejo Arqueológico “Huaca Bandera”, abarca un área de 300 hectáreas ubicado a 9 km al lado Oeste de Pacora y a 51 km de Chiclayo, el cual guarda en sus entrañas-, que recién vienen siendo escrudiñadas-, un misterio por desentrañar, y cuyas evidencias indican que se trataría de la fase Tardía (final) de la Cultura Mochica o Moche e inicios de la Cultura Llampayec (Lambayeque). De allí que su aporte es considerado vital para conocer cómo fue el proceso de transición de los Mochicas a los Lambayeque, debido que es poco lo que se sabe acerca de este lapso de tiempo histórico y que ha concitado el interés del mundo científico nacional e internacional.

Esta posición es reforzada por cuanto el equipo de arqueólogos dirigidos por Manuel Curo Chambergo, ha encontrado cerámica Mochica Tardío de 1250 años de antigüedad, así como cerámica Transicional de 1200 años de antigüedad y cerámica Lambayeque de 1100 años de antigüedad.

Matriarcado y el Señor de la Noche

La presencia de la sacerdotisa en Huaca Chornancap, esclareció la posición de la fuerte presencia de la mujer en la Cultura Lambayeque. En la iconografía hallada en el Complejo Arqueológico “Huaca Bandera”, se aprecia la presencia del Personaje Principal acompañado del sacerdote y la sacerdotisa, en un ritual en el que se degollaba a un prisionero, observándose además un plato o vasija para almacenar la sangre.

La conclusión preliminar es que a finales de la era Mochica e inicios de la era Llampallec, la mujer poco a poco asumía un rol de mayor importancia, respecto a etapas anteriores de nuestra historia precolombina.

Sobre el particular el director del Complejo Arqueológico “Huaca Bandera”, arqueólogo Manuel Curo, explicó que los expertos descubrieron que el personaje que acompañaba al Señor Principal y el Sacerdote era una mujer, porque ésta tenía trenzas y los pies carecían de tatuajes. Precisó que el culto a la luna (mujer) y al sol (señor), era una característica de esta cultura como de otras. “Los antiguos habitantes de Huaca Bandera sabían que la luna tenía influencia sobre el mar y las aguas en su conjunto, por lo que la luna fue considerada la diosa de las aguas, a quien se debía rendir sacrificios”, anotó Curo Chambergo.

Otro mural da cuenta de un sacerdote alado junto al personaje principal; igualmente en otra iconografía se aprecia claramente al Señor Principal y al Señor de la Noche, dando la apariencia de una dualidad de poder. Es como si se expresara que un señor gobernara en el día y otro señor gobernara en la noche.

En cuanto a su cerámica se observa al personaje femenino con un niño sujetado en la mano izquierda, así como ceramios fusionados con elementos culturales de los Mochicas y Wari, como los famosos Vasos Kero. En otras palabras la influencia externa ha sido variopinta.

Lo llamativo-, a diferencia de otras culturas y señoríos -, es el compartir del poder y el dominio de la jurisdicción, manteniendo la jerarquía y el dominio de la población.

Otro importante detalle es que la sacerdotisa que aparece en el mural de Huaca Bandera- Pacora, su tumba fue encontrada en San José de Moro (Chepén), el cual es contemporáneo con este complejo arqueológico. En San José de Moro, las primeras investigaciones señalan que el lugar servía para los sacrificios humanos, lo cual será clarificado con el paso de las indagaciones.

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