viernes, 24 de mayo de 2013

HAY MATANZA DE VENADOS EN COSKEF



El dedo en la llaga vuelven a poner los pobladores del distrito de Oyotún, en especial quienes habitan cerca al bosque seco estacional Coskef, zona declarada de interés regional por el Gobierno Regional de Lambayeque.

La reiterada protesta es por la tremenda indiferencia de las autoridades, las mismas que conocen de la gran depredación que a diario sufre esta extensa área virgen ecológica, y no hacen nada por frenarla.

TRISTE HISTORIA. Uno de los actos de depredación más viles que aumenta a pasos agigantados, es la caza de venados y otras especies protegidas por ley, las cuales son presas casi diarias de gente inescrupulosa que llega a realizar estos atroces atentados contra la vida silvestre.

"Lo más triste de esta historia es que, no solo los venados están expuestos a esta cacería furtiva, sino que además en esta misma condición se encuentran: zorros, zorrillos, hurones, el oso de anteojos, puma o león americano, gato montés, y ardillas, los mismos que se encuentran en las zonas de bosques de las quebradas en los cerros de la parte alta, exactamente en Coskef de Pan de Azúcar", narra con mucha indignación, Elar Vallejos Rojas, integrante de la "Asociación para la Conservación del Bosque Seco y el Desarrollo de Pan de Azúcar y Macuaco.

DECRETO EN ESPERA. Vallejos Rojas refiere que ante la gran extensión territorial de cerros, pampas, y quebradas, los venados se convierten en una especie muy perseguida por los cazadores furtivos, debido a que no existe ninguna forma de control de esta ilícita actividad.

"En Pan de Azúcar con mucha frecuencia se observa estos cazadores furtivos que depredan al venado gris, esta misma zona es la que viene siendo estudiada desde el año 2009 por el Gobierno Regional de Lambayeque para ser considerada como Zona de Reserva Natural, pero hasta el momento no se termina el estudio", señaló Elar Vallejos.

El también economista y profesor nacido en la zona, añade que los cazadores furtivos de venados provienen de Chiclayo, Cayaltí, Saltur y del mismo Oyotún; otros proceden de Lima invitados por los mismos cazadores de la región.

"Se dice que también hay militares que están implementados con armamento especial para la caza de venados", remarca Vallejos.

El conservacionista subraya que la Policía Nacional de Oyotún vive indiferente ante esta situación (caza indiscriminada), resultando insólito para los pobladores, que muchas veces por la puerta de la comisaría "pasen las camionetas con cazadores de venados, pero lamentable ni siquiera se toman la molestia de verificar si portan licencia para usar las armas que llevan", reveló.

CONSEJERO ENÉRGICO. Sobre el particular, el consejero delegado y presidente de la Comisión de Recursos Naturales, Gestión Ambiental y Agricultura, Antonio Eneque Soraluz, pidió se aplique la ley contra los depredadores.

"Hemos visitado la zona y encontramos muestras de sangre regada entre los cerros, esto producto de la caza indiscriminada de venados por parte de personas inescrupulosas y faltos de conciencia, quienes actúan en contra de los indefensos animales", señala Eneque.

El consejero regional hace un expreso llamado a la presidenta de la Junta de Fiscales, Carmen Miranda Vidaurre, para que accione de inmediato ordenando que su órgano intervenga y, así frenar de alguna manera esta caza furtiva de especies en extinción.
"No cabe más que aplicar la ley, en este caso el Código Penal, el cual en su artículo 308, referente a los delitos ambientales, es claro; en este caso estaríamos hablando del delito contra los recursos naturales, específicamente a la flora y fauna silvestre protegidos, el mismo que penaliza con pena privativa de la libertad de 3 a 5 años y 184 días multa para quienes adquieran, vendan, transporten, almacenen, importen, exporten productos o especímenes de fauna silvestre protegidos por la legislación nacional. Es más, sus penas son mayores cuando provienen de áreas naturales protegidas", indicó.

Eneque lamentó que recién el gobierno regional esté interesado en el estudio técnico de esta zona, luego que se comprobara que 3,271 hectáreas tienen titulación con derechos de exploración minera, las cuales no podrán ser recuperadas por el Estado.

La situación se agudiza luego que pobladores de la zona advirtieran la incubación de un posible conflicto social en Pan de Azúcar y Espinal, debido a la presencia de ex directivos de la desaparecida cooperativa, quienes pretenderían revivir el viejo tema de la posesión de las tierras, las mismas que hoy en día tienen un valor incalculable por la presencia de minerales y petitorios mineros. En contraparte, un grupo de agricultores se declara oposición radical de la ex directiva.


Fuente: http://diariocorreo.pe/

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