domingo, 1 de mayo de 2011

Argentinos lloran partida del gran escritor Ernesto Sábato

Muchos viajan a ciudad donde se realiza el velorio



Ernesto Sábato, el gran escritor argentino, deja un gran legado literario con obras como El Túnel.

Parafraseando el inicio de El túnel, bastará decir que fue Ernesto Sábato, el escritor que exploró los abismos del espíritu humano y que falleció hoy a los 99 años víctima de una neumonía en su casa de Santos Lugares, en la provincia de Buenos Aires. Una vida larga para un autor intenso.

En la estación de Retiro, donde se toma el tren a Santos Lugares, se ven caras tristes. El mismo clima insinúa una lluvia intensa como la de anoche, que cayó a minutos de la muerte del escritor.

El viaje es en silencio, se percibe que mucha gente va al velorio. Y al llegar bajan en procesión de lectores agradecidos. El cielo está triste. Aun no llueve, pero pronto.

No le gustaban los homenajes y se fue el día en que la Feria del Libro había programado uno para él. La Sociedad Argentina de Escritores realizará un conversatorio sobre Sábato el domingo 1 de mayo.

Su secretario, Rodolfo Alifano, comentó hace unos días que “no se habla lo suficiente de Sábato, es necesario recordarlo más”. La puerta del velatorio lleva coronas florales de instituciones académicas, pero también de la sociedad civil. Al parecer, su figura no fue olvidada. Ni lo será.

Trayectoria compleja

Físico renombrado en su juventud, sus inquietudes por la filosofía y una enorme erudición lo llevaron a producir ensayos de corte multidisciplinario, como Heterodoxia o Uno y el universo. Su primer trabajo literario fue el célebre El túnel (1948), novela antipolicial que revela el crimen en la primera línea, para que el lector se concentre en sus motivaciones, en el drama de la existencia. Libro que ha emocionado generaciones enteras y cuya lectura es casi obligatoria en las escuelas argentinas.

Vendrían luego Sobre héroes y tumbas (1961) y Abbadón el exterminador (1980), novelas extensas donde se revisa también aspectos filosóficos y políticos, siempre manteniendo sus valiosos ensayos. En política, en 1984 dirigió la Comisión Nacional de Desaparición de Personas, que revisó los crímenes cometidos en la dictadura militar entre 1976 y 1983, comisión más conocida por su apellido. Hoy los criminales principales están presos.

Luz en la oscuridad

Se retiró de la vida pública hace unos años, luego de publicar ensayos con tono casi de despedida, como Antes del fin (1999), y participar en un documental que le hiciera su propio hijo, Mario. La última década se dedicó a la pintura, aunque muchas veces destruía sus propios trabajos por su instinto autodestructivo. Sin embargo, fue esa misma energía creativa la que lo salvó de la desesperación, como afirmara en varias entrevistas.

Descansa en paz querido Ernesto Sábato.

1 comentario:

  1. que gran escritor y gran persona que fue! siempre lo voy a recordar.. me entere de la mala noticia cuando estaba en un hoteles baratos los cabos, me puse realmente mal, siempre hay que recordarlo

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