viernes, 15 de junio de 2012

Ventarrón la civilización más antigua del Nor Oriente






ÚLTIMOS HALLAZGOS EN VENTARRÓN: RELIEVE “ZARIGUEYA”EN EL  TEMPLO PRIMIGENIO (2500-2300 a.C.)
                                 
El origen de la civilización en el Nor Oriente del Perú, se encuentra en Ventarrón (Pomalca). Esto se desprende de los descubrimientos recientes puestos a la luz por el equipo de arqueólogos dirigidos por Ignacio Alva Meneses, cuyo sustento radica en los cimientos del templo de este santuario precolombino.
 La atención mundial empezando por el científico se acrecienta, debido que en este lugar estaría la base- probable- del inicio de otras culturas importantes que se asentaron en la región Lambayeque y jurisdicciones aledañas, como La Libertad, Piura, Tumbes, Cajamarca, Amazonas, etc. 
Lo novedoso es que el templo pese a las diez remodelaciones que ha sufrido, conserva la armonía de su estructura, con la excepción de los ejes y volúmenes. Asimismo, uno de sus pilares llamativos es que armoniza la economía del agro y la economía de los pescadores. En otras palabras el Trono (poder) está ligado a la Zarigüeya y asociado al fogón (peces).
Lo peculiar y que con seguridad será materia de un estudio más profundo, es lo relacionado a que Ventarrón supera en arte a Caral (Complejo Arqueológico considerada la civilización más antigua del país). En Caral se observa un patrón arquitectónico repetitivo, a diferencia de Ventarrón donde la iconografía y el arte son novedosos y variados. En otras palabras en Ventarrón, nuestros antepasados manejaban, a diferencia de Caral,  la comunicación con fluidez, por lo que se les considera los primeros comunicadores de elevada calidad en el Perú.


INVESTIGACION
Las excavaciones recientes en Huaca Ventarrón han logrado reconocer la fase más antigua del templo; la primera edificación estuvo enclavada en lo alto del promontorio rocoso al pie del cerro Ventarrón. En la cima de la plataforma un recinto principal, desde donde se ejerció el culto y el poder social, contenía el fogón ceremonial y una banqueta.
El hallazgo más sorprendente al interior del recinto fue un alto relieve zoomorfo (29 cm de alto por 24 de ancho), ubicado en la pared del fondo, al costado de la banqueta central de forma semicircular, que era el trono donde gobernó la primera autoridad de nuestra  historia.
El relieve sería la obra de arte más antigua del templo y del norte del Perú en su género; representa un  animal de hocico largo y abierto, orejas puntiagudas, cola pronunciada, garra prensil y una incisión sobre el abdomen a manera bolsa; se trata de un «hurón» o zarigüeya (Didelphismarsupialis).
Esta primera expresión simbólica tiene el mismo estilo del relieve de los “Peces”, asociado al fogón que pertenece a la misma fase, ambas figuras establecen un discurso dual referido a la complementariedad de las esferas terrestre y marina.
Las peculiares características del animal, el único marsupial americano, sirvieron de motivo  mitológico para muchas culturas a lo largo del continente llamado “tlacuache” en Mesoamérica y el Caribe, inspiró el mito sobre el origen del fuego: cual Prometeo del mito griego, robó el fuego llevándolo en la cola que se le quemó y quedo sin pelo, luego escondió el fuego en la bolsa marsupial para entregarlo finalmente a la humanidad.
Probablemente la habilidad de la zarigüeya para superar cualquier obstáculo y trepar raudamente utilizando la cola; además del  aspecto embrionario de las crías en la bolsa marsupial y la habilidad para fingirse muerta, transfirieron al mito el carácter heroico, lunar y de una inteligencia superior.
En los mitos de origen del fuego, la hoguera estaba protegida por un anciano; resulta sorprendente la semejanza entre las funciones del templo primigenio con  el trono del “guardián del fuego” al centro de la sala principal, asociado a la imagen de la zarigüeya, y el mito panamericano que relata el origen de la civilización.


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