
Japón país, tiene cultura a protegerse en temblores y terremotos, por encontrarse en éste espacio sísmico del archipiélago, pero el terremoto del 17 de marzo, es el mayor de su historia -8,9°-, destruyendo el noreste de su país. Desde inició de semana sucedieron terremotos de menor intensidad; todos los japoneses están culturizados para serenarse frente a la cotidianidad sísmica de su país. Más, no imaginaron que devendría el mayor terremoto de su historia: en 120 años, –en el mundo-. Desgracias personales-materiales-inmateriales, desaparecidos, muerte, y terror que la naturaleza enrostra al hombre; que aún no logra controlar, manejar, detener, desviar, desvirtuar; esta lucha persiste desde inmemoria de la relación hombre-naturaleza. El hombre siempre intenta controlarla, más ésta puede matar al hombre que puebla estos suelos; por ello se debe considerar –hoy más nunca- a la naturaleza sus diferentes expresiones: tornados, temblores, terremotos, inundaciones, sequías, bosques enmarañados, manantiales.

F. Engels, considera a primeros hombres de la especie, que la lucha cotidiana mayor de éste, fue conseguir alimento que la naturaleza brinda a hombres y animales. El hombre se valió de ello, distinguir frutos que causaría daño o alimentara; de la experiencia nace el saber-sabiduría, conocimiento, razón-aprendizaje. Más la naturaleza –como hoy en Japón-, dejó de ser dominada, controla, mediatizada por el hombre. De ahí probablemente todas las culturas humanas, frente a lo inexplicable de la naturaleza, consigna la creencia supra-realista, -de que ésta-, es dios o diosa del realismo; comportamientos ininteligible, inexplicable, asignándole una cuestión mágica-adoración; –que saben deben agradecer (a la naturaleza)-, pero no tienen respuesta, a aquello que les brinda y acontece: como frio de la baja temperatura, lluvias, heladas, inundaciones, calor, terremotos, temblores, aquellas que hoy conocemos, realiza ésta, sin poder controlar. El hombre primigenio, por primera asigna esa creencia-intuición-percepción, que existe un ser superior, y considerarán como sus dioses a entes de la naturaleza: el dios sol –inti-, diosa tierra –mama pacha, en la cultura pre inca-, y otras que asignaron a éstos mismos; a la luna, al viento –eolo-, al dios de tinieblas, tormentas. Luego endiosan animales y plantas, que facilitan magia a su existencia y mundo exterior. Luego devendría, Alá, Mahoma, Jesucristo.


Temblores y terremotos son dos aspectos de la naturaleza, que llama la atención. Mayor destrucción continua realizando el hombre en su lucha por utilizar a la naturaleza, en el “desarrollo de las fuerzas productivas”, al servicio del hombre que usa su “fuerza de trabajo”, logrando mayores y diversas mercancías (ganancias) al mundo occidental-globalizado (capitalista), que sobrepasa los 6 mil millones de habitantes. En estas acciones encontramos a las mayores economías, culturas y países más desarrollados, con la lógica de la acumulación originaria del capital. La furia de la naturaleza, enrostra al hombre con justificación; recibe lo buscado frente absurdo e irracionalidad, depredar de bosques de nuestros países.

No hay comentarios:
Publicar un comentario