
El 11 de marzo quedará grabado en la memoria de japoneses y de la cultura universal, por el terremoto de nueve grados, el mayor de historia de la humanidad. Más la naturaleza sanciona al humano a través de su accionar sobre éste, y se produce el tsunami o maremoto –que es el que más victima ha causado-, el fenómeno natural; a diez días de esta tragedia, 20 mil han muerto-desaparecidos por acción de tsunami, y destrucción de materialidad previsora –industria, fábricas, comercio, puertos, carreteras, vidas humanas, viviendas de Japón.

Allá las construcciones son asísmicas, y todos cumplen reglamentos de sus prefecturas, así resguardan sus vidas. De ahí la cultura construida para sobrevivir en circunstancias por encontrarse en geografía física, y zócalo oceánico de alto riesgo. Algunas referencias horas antes del éste fenómeno: violento terremoto en China, fuerte temblor en Japón con siete grados; movimiento telúrico en Chile, y erupción volcánica en Indonesia con temblor. Son supuestos de científicos, de lo que podría haber estado ocurriendo en las entrañas de tierra.


Nuevamente la naturaleza –en éstos fenómenos-, ha desafiado y vencido al hombre de momento. Todos los insumos los facilita ésta, el uranio para la energía nuclear se obtiene de las entrañas del subsuelo, y pocos países poseen esta materia en el mundo. El producto generado por la energía nuclear es el plutonio.

La cultura japonesa –autodefensa a temblores y terremotos-, más no para los tsunamis, y menos para librarse de los efectos e impactos de la energía nuclear, que hoy vive Japón, y hace peligrar al resto de sociedades y países del mundo. Una verdadera apocalipsis; que los extremistas católicos-cristianos, consideran el fin del mundo, y la llegada de dios –para cambiar y sancionar (si ya no lo está haciendo) al humano pecador-, y destructor de sus propias vidas, y las de otros.

El desastre nuclear en Fukushima, técnicamente es parada de los generadores, que da refrigeración a la central. Para contrarrestar el riesgo de la radioactividad en seres humanos, los japoneses reparten píldoras de yodo “benigno”, y evite el riesgo del yodo 131 “malo”. El temor-pánico de alimentarse con alimentos vegetales y animales -ubicados en los humos contaminados- , se acrecienta en todo Japón principalmente.
Pese a la lucha contra desastre radioactivo, se decidiría por la solución que se realizo en Ucrania (1986) –central nuclear llamada Chernóbil-, hace 25 años; ello significa, enterrar la planta nuclear bajo concreto armado y arena.

Sellando definitivamente e impidiendo la filtraciones de radioactividad. Mientras tanto, tratan reparar y enfriar los reactores con agua de mar. El desastre nuclear, ha generado alarma en países que poseen ésta energía, y están revisando y poniendo en práctica seguridades en todo el mundo. Bien sabemos que la energía nuclear sirve generar energía doméstica, industrial, comercial, salud. Pero también sirve para construir armas destructivas a la sociedad humana, de parte quién posea ésta energía. De momento esta en la cabeza del gobierno japonés, -enterrar la central nuclear-, pero hoy están abocados a enfriar, contrarrestar y reparar los daños causados por el tsunami del 11 de marzo. Viejo adagio japonés dice: “cáete siete veces, levántate ocho”. Esperemos que ello quepa en el pueblo de Japón, bien por ellos y el mundo.
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