sábado, 14 de abril de 2012

CHICLAYO : DE LA CALLE REAL AL PARQUE PRINCIPAL

Por: Ing.Mg.Guillermo Pérez Sialer
El tranvía de tracción animal, cuyos rieles pasaban por la calle Real, hacía su primer recorrido del día para dejar pasajeros desde la estación de Eten con destino al parque principal y un segundo recorrido por la tarde, desde el Camal ubicado aproximadamente a dos kilómetros de la ciudad hasta el mercado central, transportando carne de ganado para alimentar a una población de 16,059 habitantes que se dividía en 8,580 mujeres y 7,479 hombres. Población que en un 70% sabían leer y escribir y un 30% eran analfabetos. Vivían en la ciudad de ese entonces de apenas 80 Ha. de área, siendo su longitud de Norte a Sur 800 metros y de Este a Oeste 1,000 metros.

La ciudad estaba dividida por dos líneas que perpendicularmente se cortaban en el parque principal: La horizontal de Oeste a Este constituida por la calle Real ( Jirón Elías Aguirre) y la vertical de Sur a Norte por el Jirón Balta (Avenida Balta).La plazuela Elías Aguirre era la primera infraestructura que divisaba el viajero que bajaba del tren en la estación de ferrocarril de Eten ( Centro Cívico donde se ubica hoy, el Correo, la Biblioteca Eufemio Lora, el Banco de la Nación, Sunat y Poder Judicial) al llegar a la ciudad.
Sus calles eran estrechas y mal delineadas. Las centrales se hallaban pavimentadas con adoquines de piedra azul y veredas de mosaicos. Las construcciones eran generalmente de adobe y quincha de un solo piso. La empresa que suministraba agua a domicilio en pipas o barriles que se conducían en carretas jaladas por mulas; tenían sus grandes tanques de fierro que se llenaban por medio de bombas. Dicha empresa quedaba ubicada al pie de la acequia principal ( acequia Cois).
Así era Chiclayo en la cercanía a los años 1,900, tal como nos puntualizan intelectuales de la época entre los que se encuentra el periodista Ricardo Miranda. Chiclayo con su actividad agrícola y comercial, con su estación del ferrocarril de Pimentel que se ubicaba donde hoy está el edificio de la SUNARP, el Colegio Nacional de San José en la calle de su nombre y su director de origen alemán Dr. Karl Weiss; La Escuela de Artes y Oficios ( Politécnico Pedro A.Labarthe) ubicado al final de la calle Colón. Chiclayo con sus cuatro instituciones sociales: Sociedad “Amantes de las Artes”, “Obreros de la Unión”, “Sociedad Obreros Primero de Mayo”, “Club Unión y Patriotismo”. Instituciones que comprendían que la raza humana está hecha de pasión , que los hombres triunfan cuando los mueve un aliento y los empuja un ideal y que la poesía, la belleza, el romanticismo y el amor son cosas que nos mantienen vivos.
Siendo Chiclayo ciudad Republicana, no tenía Plaza de Armas sino parque principal a cuyo costado se ubicaba la Iglesia Matriz y al frente el Club de la Unión. Chiclayo de hombres generosos y filántropos como Santiago Luis Gonzales, Juan Cuglievan y Víctor Larco Herrera, a quienes se les debe la construcción del Hospital Las Mercedes, siendo la dirección técnica a cargo del Arq. Víctor Mora.
Han pasado un poco más de cien años y nuestra ciudad de Chiclayo se fue consolidando, fue creciendo en infraestructura y en población, fue transitando el camino natural de su creación. Aristóteles, afirmaba que “ la ciudad ha sido creada en primer lugar para hacer a los hombres verdaderamente hombres y la ciudad existe para hacerlos felices”. El hombre, que inicia su período de desarrollo en la familia, encuentra sólo en la ciudad su madurez. Cicerón razonaba de la misma manera “ los hombres dejaron poco a poco la barbarie, descubrieron el arte de la vida comunitaria y crearon las primeras ciudades en donde aprendieron la civilización y cultivaron las artes liberales”.
Sin embargo no podemos ignorar o desconocer el pensamiento de algunos pensadores contemporáneo que conciben la ciudad como el símbolo de la decadencia del grupo humano, como el lugar de la degradación del hombre y es que a decir de William Cowber ( poeta inglés), expresa en uno de sus versos: “Dios hizo el campo, el hombre inventó la ciudad”.
Hoy el Distrito de Chiclayo, es una ciudad “moderna” con problemas grandes y graves. Tiene una superficie de 50.35 Km2. en donde se asienta una población de 260,948 habitantes (Censo 2007), población que se ha autoprotegido con puertas y ventanales de fierro incluso las bocacalles de condominios y conjuntos habitaciones con rejas de metal, ante el peligro que representa la delincuencia. El incremento de la producción de basura ( 1/2 kg. Por persona) y la falta de maquinaria óptima para recoger el 30% de la misma que todos los días se queda regada por las calles, siendo notoria la acumulación de ésta en los mal llamados pueblos jóvenes.
La Tugurización de los mercados, especialmente del Mercado “Modelo” en donde se concentran aproximadamente 10,000 comerciantes, de los cuales 6,000 son informales o también llamados ambulantes. Del caos vehicular producido por 15,000 taxis siendo menos de la mitad formales y cerca de 20,000 mototaxis que circulan por la ciudad de Chiclayo y los distritos de José Leonardo Ortiz y La Victoria. Ni que decir de la contaminación auditiva y visual. A todos estos problemas se le suma el del alcantarillado que EPSEL ha demostrado que no se da abasto para solucionarlo.
La falta de autoridades para hacer cumplir las normas y leyes, han contribuido a este desorden y caos en el que vivimos y es que algunas de estas autoridades nos tratan como si fuéramos una sociedad inferior, donde triunfan no los más aptos, sino los más ineptos. Los que saben adaptarse a las circunstancias por medio de la hipocresía, de la flexibilidad, de la falta de escrúpulos y de talento legítimo, no tienen que temer; siempre hallarán modo de salir adelante.
Este 18 de abril cumplimos 177 años de haber sido elevada a Provincia la ciudad de Chiclayo, a pesar de los problemas sentimos orgullo de pertenecer a esta ciudad calurosa y laboriosa, nos abrazamos y nos esperanzamos que sea una fecha para reflexionar y exigirnos a nosotros mismos contribuir con el desarrollo de nuestra ciudad y entre otras cosas elegir a autoridades que comprendan como el sociólogo urbano J. Botero ( 1546-1617) ,quien en su libro “ De las causas de la grandeza y de la magnificencia de las ciudades” escribe “.. se llama ciudad a una reunión de hombres que se juntan para vivir felices y se llama grandeza de una ciudad no ya a a la dimensión del lugar, sino a la multitud de sus habitantes”.
Ch.13.4.2012.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada