
¿Habrá en el mundo otra ciudad tan maravillosa como el Cusco, bella, misteriosa y fascinante? Ciudad sagrada de los Incas, ombligo del mundo, punto cósmico de energía singular fácil de percibir en el aire, en las piedras, en las brillantes estrellas del amanecer, en el río y en las montañas.

En el Cusco sorprende todo: sus calles empedradas, sus espectaculares templos y casonas construidas sobre bases pétreas, sus monumentales palacios incas, fortalezas, ciudadelas y otras obras de perfecta ingeniería, entre las cuales se destacan Ollantaytambo, Piquillacta, Tipón y Moray, así como otros tesoros arqueológicos escondidos.

LA FIESTA DEL SOL

Durante la época de los Incas, el Inti Raymi era el más importante de los cuatro festivales celebrados en el Cusco, según relata el Inca Garcilaso de la Vega. Indicaba el inicio del año, así como el origen mítico del Inca. Tenia una duración de nueve días durante los cuales se realizaban bailes y sacrificios. El último Inti Raymi que contó con la presencia del emperador Inca se realizó en 1535.

Entre las sombras, la multitud esperaba con gran respeto la aparición del dios Inti (sol). Generales, príncipes y toda la nobleza aguardaban en profundo silencio, muchos de ellos disfrazados de fieras y de otros animales de la mitología andina.
Al aparecer el sol expresaban su reconocimiento y lo adoraban como sumo, solo y universal dios, que con su luz y su virtud creaba y sustentaba todas las cosas de la tierra. Asimismo, le agradecían por las cosechas recibidas en el año.

Durante la ceremonia también se realizaba el sacrificio de una llama para vaticinar el año venidero. Proseguía luego una gran marcha militar y al final todos se retiraban y estallaban en algarabía desenfrenada durante varios días.
UNA MANIFESTACIÓN CULTURAL QUE PERDURA EN LA ACTUALIDAD

En 1944 Faustino Espinoza Navarro efectuó una reconstrucción histórica del Inti Raymi basado en la crónica del Inca Garcilaso de la Vega. Desde esa fecha la celebración volvió a ser un evento público que hasta el día de hoy es uno de los principales atractivos turísticos de nuestro país.
Actualmente el Inti Raymi es una representación teatral, pero también una de las manifestaciones tradicionales más evocadoras de nuestra identidad nacional porque simboliza los valores y recuerdos de nuestro pasado.

Mientras suenan los pututus, las cornetas y las quenas, el Inca se pone de pie, extiende los brazos hacia el horizonte y rinde homenaje al Inti elevando dos grandes vasos de oro llenos de chicha.
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