viernes, 15 de junio de 2012

BIBLIOTECA DE EE.UU. DIGITALIZA Y PONE EN LÍNEA SU COLECCIÓN ÚNICA DE LIBROS Y MANUSCRITOS PERUANOS ANTIGUOS






LIMA, JUNIO 15, 2012 – La Biblioteca John Carter Brown publicó este mes vía un nuevo website con su gran y única colección de libros y manuscritos antiguos peruanos, muchos de ellos provenientes de las primeras imprentas en Sudamérica (Lima, 1581), antes de que las prensas llegaran a Norteamérica (1638). 

La colección material, basada en la Biblioteca situada en la Universidad Brown en Providence, Rhode Island, es una de las más grandes del mundo en libros, panfletos, pliegos y mapas publicados en Perú desde el siglo 16 hasta principios del siglo 19. La colección John Carter Brown incluye así una colección de impresos peruanos sin paralelo - un número de ellos son las únicas copias conocidas - de los períodos colonial, de la independencia y de la república temprana. Los materiales varían desde asuntos gubernamentales y eclesiásticoa a literatura y estudios de lenguas indígenas.

La nueva Colección Perú en línea de la Biblioteca puede ser accesada gratuitamente por cualquiera que tenga una conexión de Internet. El propósito de la colección digital de trabajos peruanos es compartir el conocimiento y exhibir la colección a una audiencia mundial. 

La Colección Perú en línea – que actualmente suma 1.072 artículos - fue lanzada el 8 de junio del 2012, en una ceremonia en la biblioteca John Carter Brown en Providence, Rhode Island.  Participaron vía webcast desde Lima la Embajadora de EE.UU. en Perú, Rose M. Likins, quien alabó el esfuerzo de la Universidad para compartir los trabajos peruanos en su colección y dijo que ésta representa ‘lo mejor de la vida académica americana y la mejor tradición de compartir el conocimiento’. 

A continuación de las palabras de la Embajadora Likins, un panel de expertos de instituciones peruanas y de EE.UU. revisaron la colección y discutieron el uso académico de los materiales localmente y en el exterior.  Los panelistas incluyeron a Carlos Gálvez Peña, presidente del departamento de Historia del College of William and Mary; Teodoro Hampe Martínez, profesor de Historia en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos; Jeremy Ravi Mumford, del Departmento de Historia de la Brown University; y, José de la Puente Brunke, del departamento de Historia de la Pontificia Universidad Católica del Perú. 

Una introducción bilingue inglés-español a la Colección, así como una muestra de los libros de la Colección Perú de la biblioteca John Carter Brown están expuestas en línea como “‘Fuentes del Perú” en: http://www.brown.edu/Facilities/John_Carter_Brown_Library/perusource/peru/index.php. La Colección Perú entera de la biblioteca John Carter Brown puede ahora ser encontrada en: http://archive.org/details/jcbperu . 

NUEVA EMBAJADORA DE NICARAGUA EN EL PERU

Palabras de la flamante embajadora Marcela Perez en la ceremonia de entrega de credenciales como embajadora de Nicaragua al Presidente del Perú Ollanta Humala.





Desde la tierra de los volcanes y los lagos, patria de Rubén Darío
de Augusto Sandino y del comandante Tomás Borge
quien fuera, al mismo tiempo, volcán, poeta
y patriota de la causa latinoamericana, le traigo el abrazo fraterno
del pueblo y el gobierno de Nicaragua,
con la esperanza de que nuestra colaboración sirva
como sirvió de inspiración Darío a la poesía de César Vallejo,
como el huanuqueño Esteban Pavletich sirvió a la causa del General de Hombres Libres.
De tal manera, Señor Presidente,
que le ruego acepte estas cartas credenciales y mi mano extendida
en señal de la amistad entre nuestros pueblos.  

Cómo Tomar decisiones con sabiduría





Aunque no seamos muy conscientes de ello, todos los días tomamos cientos de decisiones.
Desde las más simples y cotidianas –tanto que ni nos damos cuenta de que son una decisión- como decidir el desayuno, la ropa que nos vamos a poner o qué canal de televisión ver, hasta las más responsables y decisivas, que, muy a menudo, aplazamos una y otra vez.
A veces las aplazamos tanto que para cuando vamos a tomarlas, ya es tarde. En algunos casos no tomamos la decisión porque no estamos seguros de que vayamos a hacerlo de un modo acertado, y preferimos dejar la responsabilidad a los otros, o al destino, porque de ese modo, ya tenemos a quien culpabilizar si el resultado no es el mejor.
A todos nos resulta más fácil ver las soluciones a los problemas de los demás que los nuestros propios, y eso es debido a que en las decisiones en las que estamos involucrados nosotros, como están en juego nuestra economía, nuestra estabilidad emocional, y nuestros sentimientos, estamos absolutamente condicionados por el hecho de que no queremos salir perjudicados con la decisión que tomemos.
Con la agravante de que, en algunos casos, no nos perdonamos los errores. Si tomamos la decisión incorrecta, después tenemos que aguantar los propios reproches continuos –cuando no algún auto-castigo más grave- y nos miramos con mala cara cuando nos encontramos en el espejo.
La vida entera es una continua sucesión de decisiones.
Cuando sólo hay una opción de elección, entonces no es una decisión, pero en muchas ocasiones hay varias opciones y entonces, desconectados de nuestro centro, o porque no nos conocemos realmente, acabamos por no saber qué es lo que de verdad queremos o lo que nos conviene.
Decidir siempre implica quedarse con una cosa y descartar las demás. Renunciar a las demás. Ahí está el problema. Hay muchas cosas que no queremos perder, pero… no nos podemos quedar con todas.
Una vez que se ha hecho la elección ya no sirve de nada estar lamentándose o haciéndose reproches.
La dificultad de elegir está muy condicionada por el miedo a equivocarnos, o ser rechazados o reprendidos. Para hacerlo bien, es imprescindible tener una autoestima bastante asentada, de modo que sea cual sea la decisión tomada, y sea cual sea el resultado de ella, no acabemos culpabilizándonos y penalizándonos por ello.
Como ya sabemos, los errores –que no deberíamos llamarles errores sino experiencias cuyo resultado no fue el esperado, aunque sea más largo- siempre tienen, por lo menos, un lado positivo, una lección, y en el caso de las decisiones cuyo resultado no fue el esperado, nos sirve para no hacerlo de ese modo la próxima vez que se presente una situación similar.
Nuestras elecciones no siempre las tomamos mirando nuestros intereses, sino que, a veces, nos importa más la opinión de los demás, y su aprobación, y por eso no las hacemos estando de acuerdo con nosotros mismos, sino mirando el hacer lo que se espera de nosotros.
Esto también lo hacen los que no confían en sí mismos y creen que los demás saben más, y estarán más acertados, aunque en este caso también se vuelve a repetir, de un modo inconsciente, el hecho de dejar que sea otro quien tome la decisión y, de ese modo, si no es acertada uno puede eludir la responsabilidad culpabilizando a quien tomó la decisión. Él se equivocó, y no yo, pensará, y aunque diga con la boca pequeña que no volverá a hacer caso a los demás, lo hará nuevamente, porque en el fondo le resulta mejor hacerlo de este modo que tomar sus propias decisiones.
En lo que hay que pensar es que tenemos que usar nuestro derecho a elegir por nosotros mismos. El miedo a decepcionar a los demás o a perder su estima nos puede llevar a escoger buscando su aprobación en vez de actuar conforme a nuestros propios deseos y defendiendo nuestros derechos.
Al tomar decisiones, uno debiera escuchar qué le parece a su interior, si uno se siente bien con ella, y si es la que realmente desea, sin importarle otras opiniones, aunque no negándose a escucharlas por si le pueden confirmar la propia o mostrarle algo en lo que no había reparado.
Pedir y escuchar muchas opiniones -salvo que coincidan exactamente entre ellas, que no es lo habitual-, generalmente es poco recomendable, porque lo más normal es que uno se encontrará más confundido al ver más opciones. Es mejor escuchar lo que dice quien nos ha demostrado tener un criterio fundamentado y capacidad de discernimiento.
Ser lo suficientemente flexible como para escuchar otros puntos de vista, pero no tan voluble como para dejarse arrastrar por cada opinión nueva.
Está bien escuchar a los otros, pero lo que hay que hacer con ello es escucharlo, volver a las ideas propias, retomarlas, y confrontarlas con las ajenas.
No escuchar a los demás puede hacernos caer en un egocentrismo en el que uno se considera el único inteligente, iluminado, y eso puede ser una incorrección. El apego a las propias creencias dificulta la visión de otras verdades. Si uno descubre estar equivocado, sería una estupidez seguir insistiendo en la misma idea o postura.
Las decisiones importantes, que son más habituales de lo que creemos, debieran ser tomadas de un modo muy sereno, dedicándoles el tiempo necesario –pero sin aplazarlas- hasta encontrar aquella que cumpla la mayoría de nuestras expectativas o el total de ellas.
Para ello es conveniente, además de tiempo, encontrar la calma y el amor interior. Amor y respeto hacia nosotros mismos y nuestras decisiones. Así es el primer paso. La calma y el amor nos ayudan a confiar en nuestra capacidad de elección.
Cuando se toma una decisión no hay que tener miedo a equivocarse; la posibilidad de equivocación va implícita en cualquier decisión, es un riesgo a asumir, y, por eso mismo, si sucede de ese modo hay que responsabilizarse de ello y aceptarlo.
Siempre es mejor que quedarse paralizado por el miedo.
Si una decisión la tomamos porque se aproxima al hecho de poder satisfacer nuestras necesidades, en principio es correcta.
A veces, y sin saber por qué, sin poder explicar racionalmente por qué, sientes un impulso que te apunta hacia una de las opciones.
Eso es la intuición.
Cuando no tengas claridad mental para resolver, confía en tu intuición. Sigue tu instinto. Confía en tu inteligencia irracional, que está acostumbrada a analizar las situaciones de forma rápida, y, aunque no es eficaz en el cien por cien de las ocasiones –como tampoco lo es tu mente- por lo menos te evita dar los mil rodeos que das y ser resolutivo cuando hace falta.
La intuición, está demostrado, es otra forma de inteligencia, y actúa sin analizar la totalidad de la información disponible y eso, en muchos casos, es mejor porque el exceso de información conduce, a veces, hacia la confusión. En vez de analizar todos los pros y los contras, considera sólo la información relevante y desecha el resto.
Aunque no lo sabemos, muy a menudo lo que hace nuestra intuición es mostrarnos la respuesta y entonces nuestra mente, inmediatamente, se pone a la tarea de buscar los argumentos para justificar esa decisión de un modo racional. Acabamos creyendo que ha sido obra de la mente, y nos quedamos más tranquilos.
Intuir significa, literalmente, “observar hacia adentro”. Escuchar la intuición es preguntar “adentro” qué es lo que queremos. Y ese de “adentro” es mucho más fiable que el de “fuera”, porque es más sincero y está menos condicionado y confundido.
Se dice también que la intuición es la parte de nuestro ser que nos dice lo que deseamos hacer.
Confiar en la intuición supone enfrentarse a la mente. La intuición es muy rápida, tarda una milésima de segundo en dar su
veredicto, porque no tiene que perder tiempo en razonarlo. La mente es un poquito más lenta, porque tiene que elaborar la respuesta que considera adecuada, y ratificarla, y para eso tiene que entretenerse en descartar un montón de posibles respuestas.
La mente, reina indiscutible de todas las decisiones durante toda nuestra vida, no quiere perder su hegemonía a manos de algo que actúa, a su entender, de un modo inconsciente, de modo que es muy posible que se ponga a rebatir las opiniones de la intuición. Le dirá que no puede ser tan fácil tomar una decisión, que hay que meditarlo largamente, que hay que valorar lo que está a favor y en contra, que hay que verificar que no se olvide tener en cuenta ninguna variable posible, que las cosas no se pueden solventar a la ligera, ni las decisiones se toman alegremente. Dirá de la intuición que es una inconsciente, en el peor sentido de la palabra.
La intuición no tiene miedos pero la mente sí.
Si has de tomar una decisión urgente, confía plenamente en tu corazón y en tu intuición, que te dirán lo mismo.
Hay un error bastante común a la hora de ponerse a tomar una decisión y es la de comenzar la tarea cuando ya se tiene una idea predeterminada, y en realidad no buscamos otra opción, sino que buscamos la justificación a lo que ya tenemos casi decidido. Esto, si se hace sabiendo lo que se hace y buscando la confirmación a lo que creemos adecuado, no es malo; lo malo es no darse cuenta de ello y arrastrarnos en el error, porque estamos descartando el resto de las opciones, entre las que se podría encontrar la adecuada.
En cualquier caso, incluso antes de empezar a tomar una decisión, has de ser consciente de que uno de los peligros con los que te encontrarás es el miedo al fracaso, y el perfeccionismo querrá buscar que sea cero el porcentaje de error. Antes de ponerte a pensar en la decisión que has de tomar, asume que por mucho que analices, valores o preguntes, siempre quedará alguna posibilidad de equivocarse y es necesario asumirlo de ese modo, porque si no lo haces así, la otra opción es el bloqueo.
Y ya una vez tomada la decisión, no ha terminado todo, sino que comienza otra parte que también puede ser complicada, y es llevar a la práctica la decisión tomada.
Para que sea más fácil, es bueno recordar los motivos que nos llevaron a tomar esa precisamente, y no dejarse dominar por el miedo a haberse equivocado.
Autor
Francisco de Sales
Dr. Cesar Lozano - El tren de la vida

PADRE POR SIEMPRE



 
Al posarse bajo las ramas de un árbol en invierno mi padre me decía “ los arboles son nuestros amigos “ “ vamos a caminar entre ellos “ así eran nuestras esporádicas salidas a pasear , nuestro recorrido favorito era dirigirnos al parque del olivar en San Isidro, hace 40 años había allí una pequeña laguna donde podíamos  remar en  botes siempre  y cuando su economía le permitiera el alquiler de estos, de lo contrario solo caminábamos  , jugábamos  dando vueltas en la hierba , me levantaba de las manos dando vueltas y más vueltas como un carrusel, o simplemente conversábamos,
Esos cortos momentos  quedaron en mi memoria, como el más preciado regalo del recuerdo de mi padre,  aun puedo percibir su risa, hasta sus vanos intentos de enseñarme a prender una fogata cuando salíamos al campo, bueno eso lo considerábamos a Chosica en ese entonces.
Las cosas materiales que me dejo se fueron esfumando con el tiempo, pero lo único perdurable a través del tiempo  fueron esos pequeños instantes de charla y dedicación que me dio, aunque su trabajo no me permitía verlo durante muchos días, puedo reconocer aquellos momentos  como los mejores recuerdos que un padre puede dejar.
En la actualidad al ir creciendo tecnológicamente, hemos ido relegando aquellos aspectos íntimos en la relación de padres a hijos, la carga familiar, el trabajo, los estudios, han dejado mella  decreciendo el contacto personal que todo padre debe tener con sus hijos.
Hoy es sorprendente como  las cosas materiales van colocándose muy por encima de los valores humanos en la sociedad,  aunque todavía hay familias que mantienen estos principios, gracias a ellas  aun podemos mantener viva la esperanza  de un mañana mejor.
En este día del padre, hagamos una reflexión sobre el rol de ser padre, no es solamente el ente generador del financiamiento del hogar ni el  individuo que da las pautas enérgicas en el hogar, mucho menos el hombre frio que debe guardarse de toda sensibilidad creyendo erróneamente que perdería autoridad.
Aun con todos los errores  o actitudes negativas que algunos padres puedan tener, promovamos la conciencia de la paternidad responsable, con la confianza de algún día llegue a ellos la luz del entendimiento por el valor de su papel en nuestra sociedad.
Rescatemos al padre como ser humano cuyo afecto es también importante para inculcar en sus hijos principios y valores que harán de estos una generación más justa y solidaria.
Saludemos al padre que lucha cada día desde los niveles más altos de nuestra jerárquica, hasta aquel humilde trabajador que se sobrepone al cansancio y al infortunio,  para dar bienestar a su familia.
Por aquellos padres que esperan la llegada de sus hijos, por los padres que se olvidaron de ellos, pero podemos mantener la llama del perdón y la  reconciliación, así también por aquellos hombres que sin ser padres asumieron este rol con valentía, amor y dedicación
 
¡FELIZ DIA DEL PADRE AMIGOS!

Ventarrón la civilización más antigua del Nor Oriente






ÚLTIMOS HALLAZGOS EN VENTARRÓN: RELIEVE “ZARIGUEYA”EN EL  TEMPLO PRIMIGENIO (2500-2300 a.C.)
                                 
El origen de la civilización en el Nor Oriente del Perú, se encuentra en Ventarrón (Pomalca). Esto se desprende de los descubrimientos recientes puestos a la luz por el equipo de arqueólogos dirigidos por Ignacio Alva Meneses, cuyo sustento radica en los cimientos del templo de este santuario precolombino.
 La atención mundial empezando por el científico se acrecienta, debido que en este lugar estaría la base- probable- del inicio de otras culturas importantes que se asentaron en la región Lambayeque y jurisdicciones aledañas, como La Libertad, Piura, Tumbes, Cajamarca, Amazonas, etc. 
Lo novedoso es que el templo pese a las diez remodelaciones que ha sufrido, conserva la armonía de su estructura, con la excepción de los ejes y volúmenes. Asimismo, uno de sus pilares llamativos es que armoniza la economía del agro y la economía de los pescadores. En otras palabras el Trono (poder) está ligado a la Zarigüeya y asociado al fogón (peces).
Lo peculiar y que con seguridad será materia de un estudio más profundo, es lo relacionado a que Ventarrón supera en arte a Caral (Complejo Arqueológico considerada la civilización más antigua del país). En Caral se observa un patrón arquitectónico repetitivo, a diferencia de Ventarrón donde la iconografía y el arte son novedosos y variados. En otras palabras en Ventarrón, nuestros antepasados manejaban, a diferencia de Caral,  la comunicación con fluidez, por lo que se les considera los primeros comunicadores de elevada calidad en el Perú.


INVESTIGACION
Las excavaciones recientes en Huaca Ventarrón han logrado reconocer la fase más antigua del templo; la primera edificación estuvo enclavada en lo alto del promontorio rocoso al pie del cerro Ventarrón. En la cima de la plataforma un recinto principal, desde donde se ejerció el culto y el poder social, contenía el fogón ceremonial y una banqueta.
El hallazgo más sorprendente al interior del recinto fue un alto relieve zoomorfo (29 cm de alto por 24 de ancho), ubicado en la pared del fondo, al costado de la banqueta central de forma semicircular, que era el trono donde gobernó la primera autoridad de nuestra  historia.
El relieve sería la obra de arte más antigua del templo y del norte del Perú en su género; representa un  animal de hocico largo y abierto, orejas puntiagudas, cola pronunciada, garra prensil y una incisión sobre el abdomen a manera bolsa; se trata de un «hurón» o zarigüeya (Didelphismarsupialis).
Esta primera expresión simbólica tiene el mismo estilo del relieve de los “Peces”, asociado al fogón que pertenece a la misma fase, ambas figuras establecen un discurso dual referido a la complementariedad de las esferas terrestre y marina.
Las peculiares características del animal, el único marsupial americano, sirvieron de motivo  mitológico para muchas culturas a lo largo del continente llamado “tlacuache” en Mesoamérica y el Caribe, inspiró el mito sobre el origen del fuego: cual Prometeo del mito griego, robó el fuego llevándolo en la cola que se le quemó y quedo sin pelo, luego escondió el fuego en la bolsa marsupial para entregarlo finalmente a la humanidad.
Probablemente la habilidad de la zarigüeya para superar cualquier obstáculo y trepar raudamente utilizando la cola; además del  aspecto embrionario de las crías en la bolsa marsupial y la habilidad para fingirse muerta, transfirieron al mito el carácter heroico, lunar y de una inteligencia superior.
En los mitos de origen del fuego, la hoguera estaba protegida por un anciano; resulta sorprendente la semejanza entre las funciones del templo primigenio con  el trono del “guardián del fuego” al centro de la sala principal, asociado a la imagen de la zarigüeya, y el mito panamericano que relata el origen de la civilización.


FELIZ DIA PA'

Inspiración poética del Dr. Enrique Elías Jiménez.


  En la foto junto al director del Blog, en el "Día del Buen Pa'.


PA´

 Pequeñita palabra inventada por ti
Pero muy grande en tu voz y en tu amor
Una palmada y un Pá para mí
Qué más respeto, apreciado y calor.

 Ya no la escucho; pero la siento
Ya no la expresan tus labios, son las estrellas
“Pá ´, ¿Cómo estás, le escribimos al viento”?
“Bueno y brotaban tus prosas tan bellas.

 Cambiemos de turno… tu sois mi Pá
Que desde infinitas altura nos ves
Yo a sabiendas que ya llegará
La espero tranquilo, con maleta y vejez.


 AL PADRE DE MIS SOBRINOS

 Tú perico, padre de mis sobrinos adorados
te hablo hoy en esta fecha de gran luto luto,
porque todo lo de un día ganado
no alcanza siquiera, para calmar la sed.

 Yo sé que tienes grandes anhelos de lucha
sed inmensa de darles a tus hijos escuela
sed inmensa de darle a tu esposa dulzuras
pensando en estas verdades que sé
hoy converso contigo, quizá mañana no esté.

 Quiero decirte hombre de surcos
checo y semilla, hombre maduro, un fuerte esposo
no te des por tus hijos, hogar
esposa e ideales nunca al reposo.

 Sed constante no llores, alza la frente
ten tu corazón palpitante, tus puños de acero
 listos para el yugo, lluvia, tareas mas fieras
mantente siempre valiente, en horas de lucha.

 Camina siempre en pasos de alerta,
 vivan despiertas, tu fibra, tu fe y tu alma
sigue adelante puedes hacer muchas cosas
mientras no tires los llanques ni fajas al descanso,


 DICE TU PADRE DEJA QUE EL PERRO LADRE

 Muchacho camarada mío
Por qué te preocupas
 De no haber regalado nada.

 Día del Padre,
Deja que el perro ladre
Que su ladrido sea canción.

 Muchacho de alma joven
Muchacho con muchos Cristos
Paciencia, ya llegarás a pararte.
Día del Padre,

Y piensas que no has dado nada
Muchacho mío, mi pequeñuelo
Abre los ojos, este es tu cielo.

Deja cosas burguesas
Deja etiquetas y ven hacia mí
Tú das mucho y a diario Testigo, tu pobre salario.
 Tú sois grande, muchacho tan mío
Eres valiente, venciendo al hambre y al frió
Sabes? me siento orgulloso de ti.

Tú y tu obra, es el más grande regalo
Que tiene tu padre, tu patria y tu Dios…

Permíteme en este día decirte
Cuando ya muere el día del almanaque
Cuando ruidos, comerciales, se han ido…
Decirte: hijo, gracias, más gracias Tú eres mi felicidad.

JOSE CARLOS MARIATEGUI Y EL PROBLEMA PRIMARIO DEL PERU

Servindi, 14 de junio, 2012.- Un día como hoy, 14 de junio, nació el amauta José Carlos Mariátegui La Chira (1894-1930), uno de los principales hombre-signo de nuestra época. Hombre de pensamiento y acción, fue el primero en interpretar con propiedad el problema indígena al asociarlo indisolublemente a la tierra o territorio y a la nacionalidad, a los que definió como el problema primario del Perú. Autor de los “Siete Ensayos de Interpretación de la Realidad Peruana” y editor de la revista Amauta, José Carlos Mariátegui dejó una vasta obra ensayística donde aplicó el método marxista a los problemas peruanos. En esta ocasión reproducimos los enlaces a dos artículos publicados anteriormente en Servindi y luego reproducimos en su integridad el artículo: El problema primario del Perú, publicado en la revista Mundial, el 6 de febrero de 1925: El problema del indígena. Su nuevo planteamiento EL PROBLEMA PRIMARIO DEL PERÚ Antes de que se apaguen los ecos de la conmemoración de la figura y de la obra de Clorinda Matto de Turner, antes de que se dispersen los delegados del cuarto congreso de la raza indígena, dirijamos la mirada al problema fundamental, al problema primario del Perú. Digamos algo de lo que diría ciertamente Clorinda Matto de Turner si viviera todavía. Este es el mejor homenaje que podemos rendir los hombres nuevos, los hombres jóvenes del Perú, a la memoria de esta mujer singular que, en una época más cómplice y más fría que la nuestra, insurgió noblemente contra las injusticias y los crímenes de los expoliadores de la raza indígena. La gente criolla, la gente metropolitana, no ama este rudo tema. Pero su tendencia a ignorarlo, a olvidarlo, no debe contagiarse. El gesto del avestruz que, amenazado, esconde bajo el ala la cabeza, es demasiado estólido. Con negarse a ver un problema, no se consigue que el problema desaparezca. Y el problema de los indios es el problema de cuatro millones de peruanos. Es el problema de las tres cuartas partes de la población del Perú. Es el problema de la mayoría. Es el problema de la nacionalidad. La escasa disposición de nuestra gente a estudiarlo y a enfocarlo honradamente es un signo de pereza mental y, sobré todo, de insensibilidad moral. El Virreinato, desde éste y otros puntos de vista, aparece menos culpable que la República. Al Virreinato le corresponde, originalmente, toda la responsabilidad de la miseria y la depresión de los indios. Pero, en ese tiempo inquisitorial, una gran voz humanitaria, una gran voz cristiana, la de fray Bartolomé de las Casas, defendió vibrantemente a los indios contra los métodos brutales de los colonizadores. No ha habido en la República un defensor tan eficaz y tan porfiado de la raza aborigen. “La República ha significado para los indios la ascensión de una nueva clase dominante que se ha apropiado sistemáticamente de sus tierras. En una raza de costumbres y de alma agrarias, como la raza indígena, este despojo ha constituido una causa de disolución material y moral. La tierra ha sido siempre toda la alegría del indio. “El indio ha desposado la tierra. Siente que la vida viene de la tierra” y vuelve a la tierra. Por ende, el indio puede ser indiferente a todo, menos a la posesión de la tierra que sus manos y su aliento labran y fecundan religiosamente” Mientras el Virreinato era un régimen medieval y extranjero, la República es formalmente un régimen peruano y liberal. Tiene, por consiguiente, la República deberes que no tenía el virreinato. A la República le tocaba elevar la condición del indio. Y contrariando este deber, la República ha pauperizado al indio, ha agravado su depresión y ha exasperado su miseria. La República ha significado para los indios la ascensión de una nueva clase dominante que se ha apropiado sistemáticamente de sus tierras. En una raza de costumbres y de alma agrarias, como la raza indígena, este despojo ha constituido una causa de disolución material y moral. La tierra ha sido siempre toda la alegría del indio. “El indio ha desposado la tierra. Siente que la vida viene de la tierra” y vuelve a la tierra. Por ende, el indio puede ser indiferente a todo, menos a la posesión de la tierra que sus manos y su aliento labran y fecundan religiosamente. La feudalidad criolla se ha comportado, a este respecto, más ávida y más duramente que la feudalidad española. En general, en el encomendero español había, frecuentemente, algunos hábitos nobles de señorío. El encomendero criollo tiene todos los defectos del plebeyo y ninguna de las virtudes del hidalgo. La servidumbre del indio, en suma, no ha disminuido bajo la República. Todas las revueltas, todas las tempestades del indio, han sido ahogadas en sangre. A las reivindicaciones desesperadas del indio les ha sido dada siempre una respuesta marcial. El silencio de la puna ha guardado luego el trágico secreto de estas respuestas. La República ha restaurado, en fin, bajo el título de conscripción vial, el régimen de las mitas. Contra esta restauración no han protestado, naturalmente, nuestros nacionalistas. Jorge Basadre, un joven escritor de vanguardia, ha sido uno de los pocos que han sentido el deber de denunciar, —en un estudio moderado y discreto que resulta sin embargo una tremenda requisitoria— el verdadero carácter de la conscripción vial. Los retóricos del, nacionalismo no han imitado su ejemplo. La República, además, es responsable de haber aletargado y debilitado las energías de la raza. La insurrección de Túpac Amaru probó, en las postrimerías del virreinato, que los indios eran aún capaces de combatir por su libertad. La independencia enervó esa capacidad. La causa de la redención del indio se convirtió en una especulación demagógica de algunos caudillos. Los partidos criollos la inscribieron en su programa. Adormecieron así en los indios la voluntad de luchar por sus reivindicaciones. “Pero, aplazando, la solución del problema indígena, la República ha aplazado la realización de sus sueños de progreso. Una política realmente nacional no puede prescindir del indio, no puede ignorar al indio.El indio es el cimiento de nuestra nacionalidad en formación. (…) Sin el indio no hay peruanidad posible” Pero, aplazando, la solución del problema indígena, la República ha aplazado la realización de sus sueños de progreso. Una política realmente nacional no puede prescindir del indio, no puede ignorar al indio. El indio es el cimiento de nuestra nacionalidad en formación. La opresión enemista al indio con la civilidad. Lo anula, prácticamente, como elemento de progreso. Los que empobrecen y deprimen al indio, empobrecen y deprimen a la nación. Explotado, befado,embrutecido, no puede el indio ser un creador de riqueza. Desvalorizarlo, depreciarlo como hombre equivale a desvalorizarlo, a depreciarlo corno productor. Solo cuando el indio obtenga para sí el rendimiento de su trabajo, adquirirá la calidad de consumidor y productor que la economía de una nación moderna necesita en todos los individuos. Cuando se habla de la peruanidad, habría que empezar por investigar si esta peruanidad comprende al indio. Sin el indio no hay peruanidad posible. Esta verdad debería ser válida, sobre todo, para las personas de ideología meramente burguesa, demoliberal y nacionalista. El lema de todo nacionalismo, a comenzar del nacionalismo de Charles Maurras y L’Action Francaise”, dice: “Todo lo que es nacional es nuestro”. El problema del indio, que es el problema del Perú, no puede encontrar su solución en una fórmula, abstractamente humanitaria. No puede ser la consecuencia de un movimiento filantrópico. Los patronatos de caciques y de rábulas son una befa. Las ligas del tipo de la extinguida Asociación Pro-Indígena son una, voz que clama en el desierto. La Asociación Pro-Indígena no llegó siquiera a convertirse en un movimiento. Su acción se redujo, gradualmente, a la acción generosa, abnegada, nobilísima, personal, de Pedro S. Zulen. Como experimento, el de la Asociación Pro-Indígena fue un experimento negativo. Sirvió para contrarrestar, para medir, la insensibilidad moral de una generación y de una época. La solución del problema del indio tiene que ser una solución social. Sus realizadores deben ser los propios indios. Este concepto conduce a ver en la reunión de los congresos indígenas un hecho histórico. Los congresos indígenas no representan todavía un programa; pero representan ya un movimiento. Indican que los indios comienzan a adquirir conciencia colectiva de su situación. Lo que menos importa del congreso indígena son sus debates y sus votos. Lo trascendente, lo histórico es el congreso en sí mismo. El congreso como afirmación de la voluntad de la raza de formular sus reivindicaciones. A los indios les falta vinculación nacional. Sus protestas han sido siempre regionales. Esto ha contribuido, en gran parte, a su abatimiento. Un pueblo de cuatro millones de hombres, consciente de su número, no desespera nunca de su porvenir. Los mismos cuatro millones de hombres, mientras no son sino una masa inorgánica, una muchedumbre dispersa, son incapaces de decidir su rumbo histórico (1). En el Congreso indígena, el indio del norte se ha encontrado con el indio del centro y con el indio del sur. El indio, en el congreso, se ha comunicado, además, con los hombres de vanguardia de la capital. Estos hombres lo tratan como a un hermano. Su acento es nuevo, su lenguaje es nuevo también. El indio reconoce en ellos, su propia emoción. Su emoción de sí mismo se ensancha con este contacto. Algo todavía muy vago, todavía muy confuso, se bosqueja en esta nebulosa humana, que contiene probablemente, seguramente, los gérmenes del porvenir de la nacionalidad. Notas: (1) El texto de este artículo, desde el tercer párrafo, hasta aquí, se encuentra reproducido, con pequeñas modificaciones, en 7 Ensayos de Interpretación de la Realidad Peruana, “El Problema del Indio. Sumaria revisión histórica”, págs. 46-49, Volumen 2 de la primera serie Popular (N. de los E. del volumen “Peruanicemos el Perú”) ENLACE: http://servindi.org/actualidad/66470#more-66470 COLECTIVO POR LA MADRE TIERRA-COMTERRA http://colectivoporlamadretierra.blogspot.com/ Facebook: porlamadretierra1@gmail.com