Crecimiento. El siglo XX fue testigo de la llegada de empresas con innovaciones tecnológicas que hicieron que la ciudad crezca vertiginosamente. Con el paso de las décadas estás dieron paso a nuevos negocios que ahora son el motor de la economía chiclayana y del norte del país.
José Rivas
Chiclayo
La Capital de la Amistad desde su creación, el 18 de abril de 1835 por unos monjes franciscanos, ha crecido de manera vertiginosa y ha sido parte vital de la historia del Perú. Su crecimiento demográfico y económico, así como los aportes en ciencia y arte de sus hijos, lo demuestran.
Recordemos que Chiclayo fue una de las primeras ciudades en todo el país en tener un par de estaciones ferroviarias como fue la de Pimentel y Puerto Eten, de las cuales hoy en día sólo existen recuerdos.

Hoy en día, esos años son viejos y gratos recuerdos, ya que sus campos de caña se han visto reducidos al mínimo, pues son empleados para otros cultivos o simplemente han sido invadidos por arribistas que reclaman como suyo lo ajeno.
Años importantes
Los años 40, hablamos del siglo 20, representó para la Capital de la Amistad un crecimiento sin igual. Además del funcionamiento de los terminales ferroviarios, los ingenieros Luis Picasso Peralta y Luis A. Noya se instalaron en Chiclayo con una idea fija en la cabeza: crear un negocio que se pueda extender por todo el país. Es así que crearon la Fábrica de Tubos de Concreto Armados y Centrifugados, el mismo que contaba con maquinaria –para la época- de última tecnología, accesorios e implementos modernos, siendo unos de estos giros la principal actividad de Chiclayo.
Picasso y Noya en poco tiempo lograron elaborar un producto de mucha calidad, que la llevó a tener reconocimiento internacional.
También está el hecho que en esa misma época José Bolívar y Jorge Carcovich trajeron a Chiclayo la empresa Parlante Bolívar y Carcovich, la misma que debió realizar una larga travesía desde Huacho hasta Talara y de ahí por tierra llegar a Chiclayo.
Lo que motivó la llegada de este nuevo modo de distracción (cine) fue la exhibición del film argentino Luces de Buenos Aires. Desde ese momento la idea nació y se concretó en breve tiempo, convirtiéndose esta empresa en la principal distribuidora y centro de exhibición de películas parlantes en todo el norte del país.

Esto dio paso a la existencia de otros cines y teatros como el Cine Pathé, el Cine Royal, que le dieron a Chiclayo otra vista, pues sus edificios permitieron el crecimiento del ornato de la ciudad convirtiéndola en una de las más hermosas del norte. De estos edificios sólo queda el recuerdo de nuestros padres o abuelos. Todos fueron destruidos en décadas pasadas para dar paso a la modernidad.
También podemos hacer mención a la Fábrica de Tirantes, Ligas y Corbatas de C. Burga y Compañía, una compañía chiclayana que de la mano de Carlos Burga se extendió por todo el país. Casi simultánemante en sociedad con otro chiclayano de pura cepa, dieron paso a la Fábrica Mair, las que luego se fusionarían y dieran origen a la Fábrica Mair de Tirantes, Ligas y Corbatas.
En el olvido

Uno de los negocios que fue próspero y del que hoy sólo existe el recuerdo es la casa y droguería Cuglievan, emporios económicos de su época de una de las principales familias chiclayanas, las cuales migraron a otras ciudades décadas después.
Los edificios donde funcionaron ahora se han convertidos en una galería de tiendas de venta de ropa y otras mercaderías, así como también en restaurantes y colegios. Muchos los ven, pero no saben el significado de esa infraestructura.
Emporios comerciales
También debemos recordar la instalación de la fábrica Cassinelli, empresa iniciada por chiclayanos que revolucionaron en el norte el rubro de las bebidas gaseosas. Con sus sabores champagne o chicha morada, se convirtieron en el boom del momento, o como su lema decía, eran "el swing del sabor".
Hoy en día en la fábrica Cassinelli se levanta el supermercado Macro. Otra empresa de bebida gaseosa de éxito hasta en los años '90 fue La Concordia. Tuvo éxito con su sabor fresa y piña, pero luego la fábrica cerró y su extenso terreno fue vendido a una cadena de supermercados. Ahora ahí se levanta el Open Plaza, que alberga a varias tiendas importantes que mueven la economía de Chiclayo.
De la Perulac y Nestlé al Centro Comercial Real Plaza
Otra de las empresas que para la Capital de la Amistad significó un beneficio fue la llegada de Nestlé, empresa suiza que instaló una serie de fábricas procesadoras de café, leche y de la producción de insumos para el consumo humano y de uso doméstico.

Tenían una fábrica lechera, en la que producían productos lácteos. La leche llegaba de todo el norte y los productores estaban felices. A fines de los '90 cerró, y en donde funcionó la fábrica hoy se levanta el centro comercial Real Plaza. Su existencia sólo es atestiguada por su torre que aún se levanta en medio de todo el establecimiento.
CLAVES
crecimiento. Con el paso de las décadas, Chiclayo ha experimentado una serie de cambios que las generaciones actuales no han percibido y simplemente no conocen. Ven edificios viejos con extrañas estructuras y no saben el porqué. Esperemos que ahora sepan un poco más de su ciudad y lo que ella representa.

condición. Por sus rutas de acceso se espera que la Capital de la Amistad siga creciendo y se convierta pronto en una metrópoli. Claro está que lo lograremos con buenas autoridades que trabajen para su desarrollo.
Fuente: http://www.larepublica.pe/
No hay comentarios:
Publicar un comentario